Diferencia entre Educación Musical y Musicoterapia

Como siempre digo, cada niño es único y, al igual que la música, tiene su propio ritmo. Pero no solo se diferencian en la velocidad de aprendizaje y en la capacidad de adaptarse, sino que además tienen unas necesidades diferentes y quién mejor para conocer esas necesidades que quien pasa más tiempo con ellos, quien les quiere y les cuida y siempre busca lo mejor para ellos. Sí, sois vosotros, sus mamás y papás. Y como muchos de vosotros me preguntáis la diferencia entre música y musicoterapia, he decidido escribir un pequeño artículo para que la conozcáis.

La principal diferencia es que en una clase de música, la música es el fin último, mientras que en un proceso musicoterapéutico, la música es el medio que utilizamos para conseguir un objetivo terapéutico.

La educación musical tiene unos objetivos pedagógicos y didácticos basados en el currículum educativo, donde aprenderán el nombre de las notas, a tocar un instrumento, a cantar afinados, y mucho más. En la clase de música, el profesor utilizará metodologías propias de la educación musical como el método Willems, Orff, Kodaly, Dalcroze o Suzuki.

Por otro lado, la musicoterapia persigue unos objetivos terapéuticos basado en las necesidades específicas del usuario empleando la capacidad musical innata de ese niño musical que forma parte de todos nosotros. De este modo, la musicoterapia puede ayudarles a controlar sus emociones, mejorar la conducta y controlar impulsos o las rabietas, entre otros. Para ello, un musicoterapeuta formado utilizará metodologías propias de esta disciplina como, por ejemplo, el método de musicoterapia creativa Nordoff-Robbin, musicoterapia analítica de Mary Priestley, método conductista, método Benenzon o el método GIM (Guided Imagery and Music).

Con este breve artículo espero haberos aclarado un poco la diferencia entre estas dos disciplinas complementarias y no excluyentes entre sí. Si no es así, no dudéis en contactar conmigo. Estaré encantada de resolver vuestras dudas.

¿Por qué elegir Musicoterapia?

Es importante saber que la mayoría de problemas emocionales se manifiestan a través de la conducta, debido a que los niños no tienen recursos para entender y afrontar esas emociones. Por esto desde la musicoterapia buscamos más allá de las conductas para mejorar el comportamiento.

Los niños/as necesitan expresar sus sentimientos y emociones, pero suele resultarles muy difícil hacerlo de forma verbal. En este sentido, el/la musicoterapeuta, a través de la música (escucha musical, canto, o tocando instrumentos musicales), puede facilitarles una vía no verbal para auto-expresarse, exteriorizar, comunicar y proyectar sus emociones. Y esta autoexpresión que surge desde la música lleva con mayor naturalidad hacia otras formas de expresión que nos ayudan a potenciar el vínculo y la comunicación a nivel familiar.

Crear música tanto con la voz como con el cuerpo o con un instrumento también nos permite dar forma a nuestros impulsos, tomar decisiones y empatizar con las emociones y los sentimientos de otras personas y, además, genera autoconfianza y autoestima. Y así poder mejorar el comportamiento a través de la comprensión y expresión de las emociones.

Todo esto es posible gracias a la relación directa entre la música y el cerebro ya que tocar o cantar implican la orquestación de casi todas las regiones del cerebro.

Por último, otra de las ventajas es que en musicoterapia resulta más fácil involucrar y motivar a los niños y niñas, quienes muchas veces son reacios a participar en un proceso terapéutico y realizar cambios en su vida.

Musicoterapia

Todo el mundo tiene una relación personal con la música, a casi todos por no decir a todos nos gusta, y prácticamente es una parte esencial en nuestra vida diaria. Tenemos melodías que nos cambian el estado de ánimo y la mayoría de nosotros seríamos capaces de elegir el repertorio de canciones que queremos escuchar cuando nos sentimos de una determinada manera.

La música nos relaja y nos estimula, nos acompaña cuando estamos contentos o tristes, nos remueve las emociones. Aunque la música en sí misma no se puede considerar terapéutica, es el elemento clave empleado en musicoterapia para llevar a cabo un proceso terapéutico que promueva un cambio.

La musicoterapia es una disciplina terapéutica que utiliza la música para mejorar la vida de las personas a través de procesos de prevención, rehabilitación o tratamiento durante los cuales, el/la musicoterapeuta combina técnicas verbales y no verbales para lograr unos objetivos terapéuticos.

En el caso de la musicoterapia dirigida a niños/as con problemas emocionales y de conducta, el/la musicoterapeuta pretende ayudar, a través de la música, tanto a estos niños/as como a sus familias en los momentos más complicados de su desarrollo evolutivo en los que surgen problemas como el control de impulsos, la hiperactividad o la gestión de las emociones durante las rabietas. Los objetivos terapéuticos se adaptan por un lado a las necesidades de los usuarios y a su entorno y por otro, a las etapas de crecimiento, maduración y desarrollo de los pequeños.

Con Somritmes ofrezco un espacio en el que trabajar todos estos objetivos, entre otros, a través de técnicas musicoterapéuticas como el canto, la improvisación, la audición, los juegos musicales o la composición de canciones para mejorar los problemas de comportamiento y acompañar a las familias durante el proceso. Si estáis interesados en conocer más sobre qué es la musicoterapia, el libro “Definiendo la Musicoterapia” de Kenneth Bruscia es un buen punto de partida.

Amparo Palanca

Mi nombre es Amparo Palanca Real, músico desde antes de nacer, desde que me cantaron mi primera canción, desde que escuche la primera trompeta… Y desde que sentí lo potente que es la música supe que un simple ritmo es capaz de hacer que te muevas, una melodía obligarte a bailar y su armonía hacerte vibrar. Incluso su silencio puede provocarnos reacciones tan opuestas como hacernos sentir paz o crearnos tensión.

La música nunca nos deja indiferentes.

Con tan solo 5 añitos empecé en la escuela de música de mi pueblo como muchos de los niños de la Comunidad Valenciana, donde no sólo conocí a la música sino también a algunos de mis mejores amigos. Enseguida tuve claro que mi instrumento sería la trompeta, con ese sonido tan brillante, tan vivo, tan valiente, y a veces tan guasón, tan clásico y tan jazzístico… esa versatilidad me conquisto.

La musicoterapia y yo nos conocimos ya de más mayores, cuando me invitaron como oyente a una sesión de musicoterapia con bebés. Desde ese momento, quede totalmente alucinada con lo que tanto la música como los niños eran capaces de lograr.  Quedé fascinada con la comunicación entre los niños, la complicidad que tenían con sus padres y como ese grupo de padres formaban una red de apoyo entre ellos. Y lo más alucinante fue que todo esto lo hacían a través de la música.

De esto hace ya más de 10 años y la musicoterapia no siempre formó parte de mi proyecto de vida, pero al final volvimos a reencontrarnos unos años después cuando estaba a punto de terminar el grado superior de trompeta. En ese momento recordé aquellas sensaciones y al terminar lo tenía claro, era momento de formarme y hacer el máster para poder ser la musicoterapeuta que hoy soy.

La música forma parte de la vida de todos nosotros. Sin darnos cuenta, todos tenemos relación con ella, ya sea escuchándola o interpretándola, cuando vamos en el coche o cuando nos duchamos. Y yo decidí que mi vida siempre estaría ligada a la música y que iba a hacer lo posible por ayudar a los demás a través de la música, tal y como ella siempre hizo conmigo.

Somritmes

Somritmes surge en junio de 2020, justo después de un confinamiento estricto durante el que, a pesar de la crisis sanitaria y económica, me decidí a emprender. Decidí que era el momento de aportar mi granito de arena y ayudar desde mi experiencia musical y terapéutica a los niños y a sus familias.

Pensé que ahora más que nunca era momento de cuidar a los más peques de la casa (y a los no tan peques) ya que, aunque la mayoría de niños no pasen la covid-19 o sean asintomáticos, sí que han sufrido las consecuencias de esta pandemia.

De un día para otro se quedaron encerrados, sin ir al colegio, al parque, sin ver a sus amigos y a sus familiares y dejaron de salir a la calle.  Y esto dejará secuelas a todos los niveles de su desarrollo.

Algunos niños volverán a presentar conductas propias de cuando eran más pequeños como querer dormir con los padres, tendrán rabietas o más peleas con sus hermanos, estarán más irritables o sentirán miedo al contagio. Además, esta situación también puede aumentar los casos de ansiedad por separación asociada al miedo que supone tener que alejarse de la familia y del hogar. Por otro lado, a pesar de que las pantallas han sido un aliado durante el confinamiento, también han aumentado el riesgo de la adicción a las tecnologías.

Pero no debemos olvidar que detrás de cada problema de conducta suele haber un problema emocional. Y esto es muy común en los niños ya que muchas veces no saben expresar sus emociones e intentan comunicarse a través de los malos comportamientos.

En este contexto, la musicoterapia puede ayudarles a manejar emociones como el miedo o la frustración, les permite volver a conectar con los demás y a utilizar la música y el movimiento como medio de expresión.

La música está relacionada con el aspecto socio-emocional y con el desarrollo de las funciones cognitivas, de ahí que sea un recurso interesante como apoyo y refuerzo. Por este motivo, cada vez se plantean más sesiones de musicoterapia ante los problemas emocionales y conductuales.

Es importante aclarar que desde Somritmes no se enseñará música, sino que centraremos la intervención en desarrollar las funciones cognitivas, físicas, y comportamentales de los usuarios.

También promoveremos factores sociales y afectivo-emocionales, como la empatía y la tolerancia. Todo esto teniendo en cuenta las necesidades del niño, con el fin de optimizar el desarrollo integral.

Además, muchas de las actividades que se realizan en sesión pueden trasladarse a casa para fortalecer lo que se ha trabajado y ofrecer a los padres recursos útiles para determinadas situaciones.

Hoy en día es muy fácil leer como solucionar los problemas en muchísimas páginas de internet, te cuentan cómo controlar las rabietas, los conflictos, la falta de atención, pero llevarlo a la práctica no es tan fácil como lo cuentan y puede ser frustrante.

Desde Somritmes te ayudo a tomar acción y te acompaño para poder mejorar esas situaciones a través de la música.